PREPARANDO EL CUERPO PARA LA ELLEGADA DEL INVIERNO:
By Natalie Stawsky
Los ríos que descienden de las montañas, los peces que nadan en sus aguas y los árboles que crecen a su orilla; los mas sencillos organismos unicelulares y los mas complejos; el sol y los planetas que giran a su alrededor… todos ellos operan –según la filosofía de los sabios taoístas de la antigüedad- dentro de los ciclos de la naturaleza y de acuerdo a leyes universales de energía.
Acaba de iniciarse el ciclo yin del año que tendrá su pico en el solsticio de invierno—y es notable como animales y plantas han comenzado ya a replegarse en sí mismos, adaptándose a los cambios que impone el otoño. De acuerdo a la filosofía taoísta, el movimiento, la apertura, el calor, son todas manifestaciones del aspecto yang del universo; la quietud, el repliegue, lo frío son cualidades del aspecto yin.
El ser humano, a diferencia de los animales y las plantas, intenta mantener el ritmo de vida que sigue durante el verano y provoca así un serio desbalance de energía vital en su organismo. En nuestra práctica de yoga vamos a trabajar para integrarnos al ritmo de la naturaleza y el cosmos y movernos así en sincronía con las fuerzas del universo.
Con una temperatura ambiente en descenso necesitaremos unos minutos extra de precalentamiento antes de comenzar la práctica en sí. De esta manera le daremos la oportunidad a músculos y articulaciones de aflojarse debidamente y evitar lesiones durante alguna de las posturas de mayor exigencia física.
Es recomendable, entonces, comenzar siempre con una larga serie de Saludos al Sol, poniendo especial énfasis en la respiración, ya que los pulmones son los órganos asociados con el principio de la época yin.
En consecuencia, las posturas mas aptas para preparar al cuerpo para la llegada del invierno son aquellas a través de las cuales llevamos la atención hacia el interior, trabajando particularmente los riñones y la vejiga, ya que estos son los órganos relacionados a esta temporada.
Postura de paschimotanasana o pinza:

Comenzamos sentados con las piernas estiradas y apoyadas en el piso. La columna permanece recta y elongándose hacia el cielo. Lentamente vamos a ir plegando el torso sobre los muslos de ambas piernas. La idea es acercar la cabeza a los pies (no a las rodillas). Las rodillas pueden mantenerse flexionadas para proteger la parte baja de la espalda. Trataremos de mantener esta postura durante unas 10 inhalaciones y exhalaciones profundas, enviando la respiración a aquellas partes del cuerpo que necesitan más apertura y atención.
Janu sirsasana:

Sentados y con las piernas estiradas, flexionamos una rodilla hasta llevar la planta de ese pie lo más cerca posible a la ingle, del lado del muslo opuesto. Así como lo hicimos en la postura anterior, tratamos de plegar el torso sobre el muslo, trabajando con la respiración, sin forzar.
Intentamos mantenernos en esta asana durante uno o dos minutos para luego cambiar de pierna y repetir el movimiento.
Quiero remarcar aquí la importancia de advertir este cambio que se da en la naturaleza y trabajar para adaptarnos a él, en lugar de querer continuar con el mismo tren de actividades que seguimos durante el verano. Hay que tener en cuenta que es precisamente en esta época donde uno comienza a pensar en los preparativos para las fiestas, viajes de visita a familiares y amigos, etc. Reconocer estos cambios y adaptarnos puede ser la clave para mantenernos saludables y libres de estrés durante esta época.
Natalie Stawsky tiene varias certificaciones de yoga y enseña en español e inglés en distintos estudios del área de Los Ángeles. También enseña yoga y arte en las escuelas primarias y secundarias a jóvenes en riesgo de minorías étnicas, así como también en distintos centros de ayuda a mujeres.
(213) 417-8880 o entrar a su pagina de Internet www.natiyoga.com