La postura del cadáver o savasana es una de las mas simples en yoga, aunque una de las mas difíciles. Entregarle todo nuestro peso a la tierra, no ejercer ningún tipo de fuerza contraria u obstáculo a la gravedad, requiere de aprendizaje.En mi caso particular, cuando comencé a practicar yoga, trataba de perfeccionarme en las posturas, muchas veces presionándome a mi misma, enganchándome en los mismos patrones de pensamiento y conducta que utilizaba en mi vida cotidiana.

Al llegar al final de la clase, cuando dejábamos que nuestro peso físico, emocional y mental se entregue sin participar en la postura de savasana o cadáver, era ahí donde podía ver lo que me estaba sucediendo: hacia el esfuerzo para relajarme, empujaba a mi mente para que deje de pensar, me peleaba con los pensamientos que surgían en mi cabeza.
Entendiéndonos sin tratar de modificarnos es lo que podría ayudarnos a disfrutar de esta postura. Es también, para mí, el momento en donde simplemente puedo ser sin hacer. Savasana nos enseña a entregarnos y al hacerlo dejamos que salga a flote nuestro verdadero ser.
Para esta postura acuéstate en el piso boca arriba, las piernas levemente separadas, los brazos, un poco separados del torso, descansan al costado del cuerpo con las palmas de las manos hacia el cielo. Acomoda bien tu cabeza comprobando que el cuello este cómodo y libre de presiones. Busca una posición que puedas mantener cómodamente sin moverte durante unos minutos.
En cada exhalación nos distendemos y relajamos mas sintiendo que nuestro cuerpo se adhiere al suelo, nos sentimos más pesados. Recorre cada parte de tu cuerpo, relájate. Empieza por los pies, cada uno de los dedos, empeine, tobillo. Sigue con las pantorrillas, las rodillas enviándoles la señal de entregar todo el peso a la tierra, dejando que la gravedad haga su trabajo. Procede por cada parte de tu ser sin dejar de lado la parte posterior de nuestro cuerpo. Al llegar a la cara, recuerda a tus mandíbulas, al espacio entre las cejas, los ojos. Distiéndelos.
Ahora simplemente observa como el aire entra y sale de las fosas nasales, siente como a pesar de que tu cuerpo esta pesado en el suelo te sientes ligera, sin cargas, sin presión, simplemente siendo tú, despojado de todos los pensamientos y tensiones que si bien forman parte de tu vida, no te definen. En nuestro estado puro somos luz, amor, paz, armonía. Savasana puede ayudarte a sentirlo.
De la misma manera que entraste a esta postura, de la misma forma sales de ella tomando conciencia de cada parte de tu cuerpo, despertándola y moviéndola hasta llegar a incorporarte, volviendo a ti renovado. Quizás puedas notar que unos pocos minutos en esta postura son suficientes para renovar tu intención diaria, para sentirte alineado con tu propia divinidad y para poder relacionarte con el mundo con el corazón abierto.
Natalie Stawsky tiene certificaciones de la Fundación White Lotus, Sacred Movement Center for Yoga and Healing y the Khalsa way con la profesora Gurmukh de Goleen Bridge. Natalie enseña en los Ángeles y fuera del país, en ingles y español.
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