Lograr trazar el nombre de una posición de yoga nos puede ayudar a encontrar el efecto que ésta tiene en nuestro diario vivír. Por esta razón, los sabios del yoga nombraron muchas de estas posiciones en relación a ciertos movimientos de los animales, partes del cuerpo, los grandes maestros y los sentimientos que nos brindan estas posiciones.
Lo que llamamos la posición del niño tiene un nombre similar en el Sánscrito, el antigüo idioma utilizado por los sabios meditadores. La posición del niño se traduce en pindasama; pinda significa embrio. Estos nombres tienen un sentido intuitivo ya que si observamos la forma de la posición, podemos ver una gran similitud a la posición fetal que los niños usan cuando duermen. Es una posición que brinda gran relajación y es por ello que los maestros de yoga nos piden que cuando descansemos nos relajemos en dicha posición para poder evitar sobreexigirnos durante una sesión.
A veces nos referimos a Pindasana como la "posición de la sabiduría" lo cual es simbólico. Esta es la posición perfecta para recordarnos del primer Yoga Sutra del maestro Patanjali que dice "yoga es ahora." Cuando la mente y la respiración se hacen presentes en la posición del niño, experimentamos un sorprendente sentimiento de paz. Es como que estuviéramos encarnando el " estar aquí ahora" del filósofo Ram Dass.
PRÁCTICA DE LA POSICIÓN DEL NIÑO
La experencia es necesaria para poder entender la sabiduría de la posición del niño. El tiempo recomendado para practicar esta posición es un par de horas antes de la comida. Es necesario arrodillarse sobre el piso, colchoneta o frazada con los dedos gordos del pie tocándose, y con las rodillas separadas cómodamente. Permítales a sus hombros que se caigan y estíre su espalda logrando que sus caderas se acerquen hacia sus tobillos. La parte superior de sus manos debe encontrarse descansando a cada lado de su cuerpo. Conéctese con la Tierra a traves de su frente, sus canillas y la parte superior de sus pies.
La comodidad es muy importante en las posiciones restauradoras para poder facilitar la relajación. Si sus tobillos se sienten tensos, trate de posicionar sus canillas sobre unas frazadas para que éstos puedan colgar y relajarse. Si siente cierta incomodidad en sus rodillas, ponga una frazada entre sus pantorrillas y sus muslos para crear cierta amortiguación.
Las rodillas son unas articulaciones no muy profundas por lo cual no deben ser muy estirados los ligamentos alrededor de éstas. Si las modificaciones explicadas anteriormente no brindan una mayor comodidad, será mejor que practique otras posiciones. Una posición alternativa es la apanasa en la cual uno se recuesta sobre su espalda con las rodillas acercadas al pecho. Si durante esta posición sus piernas o caderas se sienten incomodas, intente otras formas de estiramiento previamente.
El simple acto de ponerse en posición fetal, silencia al cuerpo y la mente. Es por ello, que la posición fetal tiene un efecto positivo. Practique mantenerse en esta posición suficiente tiempo para lograr ver como cambia su energía. Esto puede ocurrir cuando sienta que su respiración se hace mas larga y mas lenta, o cuando su corazón lata más tranquilamente. Trate de familiarizarse con las cuatro partes de su respiración: la inhalación, la pausa, la exhalación y la segunda pausa.
RELAJACIÓN EN LA POSICIÓN DEL NIÑO
La relajación es controlada por nuestro sistema nervioso, el cual tiene dos partes. Primero, tenemos la parte parasimpática, o la respuesta de relajación. En Segundo lugar, tenemos la parte simpática o el mecanismo de reacción. Cuando percibimos cierto peligro, nuestro sistema nervioso crea adrenalina. Esto nos moviliza rápidamente. Se han relatado ciertos casos en los cuales, ante cierta estimulación, se ha creado una reacción casi super-humana debido a la creación de adrenalina. Si nuestro cuerpo percibe la necesidad de mantenerse en estado de alerta nos empezamos a sentir agotados. Esta posición además puede lograr regular el funcionamiento de las glándulas adrenales, así como aliviar la presión de los discos sobre los nervios espinales. ¿Cómo logramos restaurar nuestra energía? El yoga facilita a que el sistema nervioso parasimpático se repare y se rejuvenezca para lograr que opere en forma óptima.
Para ayudar a crear un ambiente que permita que el sistema nervioso parasimpático funcione, necesitaremos un espacio en el cual no se encuentren muchas distracciones. Un entorno silencioso, sutíl, con luz ténue, temperatura ambiente y una buena circulación de viento promueven la relajación. Una mínima estimulación del mundo externo promueve la tendencia natural de llevar la atención a nuestro interior. En dicho lugar lograremos sentir que nos encontramos en una espacio seguro en el cual podremos curarnos, restaurarnos y descansar.
Practicar la relajación requiere la dedicación de nuestro tiempo, paciencia, y control sobre todo por parte de nuestra mente y nuestros pensamientos. Raramente logramos detener nuestro andar y permitir que nuestra mente se detenga y se silencie. En la posición del niño, es necesario que logremos poner nuestra atención en nuestra respiración para poder entrenar nuestra mente. Sín alterar su respiración, obsérvela. Sí su mente se distiende y comienza a pensar en problemas del pasado o preocupaciones sobre el futuro, vuelva a concentrarse en su respiración. Esta es una oportunidad para practicar el segundo Yoga Sutra del Patanjali " limitar el andar de sus pensamientos."
La posición del niño es un placer simple; disfrútelo.
Julie Carmen, MA, ERYT-500 es una pasante de
Psicoterapia Clínica en una práctica privada en Malibu. Es profesora de yoga en el Exhale Center for Sacred Movement. www.juliecarmenyoga.com